Camino de ronda – de la Platja de la Fosca a Platja del Castell

El recorrido que hoy os proponemos se desarrolla a lo largo de la localidad de Palamós, su dificultad es baja, tan sólo hay algún punto donde el terreno se torna un poco más difícil, pero es posible hacerlo en familia.

El recorrido es de aproximadamente 6 km de ida y vuelta, 50 minutos la ída y otros tantos la vuelta. Durante el trayecto encontraremos diversos puntos donde podremos parar a descansar y protegernos del sol, incluso extender el mantel y almorzar en medio de la naturaleza.

Iniciamos el camino en la Playa de la Fosca, un amplio arenal dividido en dos por una gran roca de color negro, conocida como la Roca Fosca que da lugar a la Playa de la Fosca y a la Playa de Sant Esteve de la Fosca.

playa de La Fosca

Nos encaminamos ahora en dirección norte, siguiendo el camino de ronda que se encuentra muy bien habilitado en esta zona, aunque para salvar la pendiente deberemos superar distintos tramos de escaleras que son bastante cómodas. Desde este camino y antes de llegar al Castillo medieval de Sant Esteve de Mar, podréis disfrutar de una panorámica estupenda de la Playa de la Fosca al completo, sus fondos de arena y sus aguas turquesas la convierten en un fantástico lugar para disfrutar del sol y del mar.

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playa de La Fosca
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Los restos del castillo que nos encontramos un poco más adelante, pertenecen al Castell de Sant Esteve de Mar, que fue construido por encargo de Pere II El Grande. Las excavaciones que se han realizado hasta la fecha, indican que se levantó sobre restos romanos que, a su vez, fueron construídos sobre antiguos asentamientos ibéricos, aunque se piensa que sus origen pudo ser mucho más antiguo todavía.

Gracias a su ubicación, se convirtió en un enclave importantísimo para Palamós, y a su vez testigo de batallas decisivas para el dominio de la Corona de Aragón en el Mediterráneo, como la famosa batalla de “les Formigues”, que se lidió a pocas millas de esta costa, justo en un conjunto de islotes rocosos que dieron nombre a la batalla y que se divisan desde aquí.

El Museu de la Pesca organiza visitas gratuitas al castillo, los sábados de julio y agosto a las 19h, y el último domingo de mes entre los meses de enero a junio y de septiembre a diciembre. El Castell está catalogado además como Bien Cultural de Interés Nacional.

Siguiendo este precioso camino de ronda en dirección a la Cala de El Castell encontramos el popular paraje de La Pineda d’en Gori,  pero antes de entrar en la pineda, encontraréis junto a un banco muy solicitado, ideal para hacer un alto en el camino, una de la postales recomendadas de la Costa Brava, una ventana de hierro forjado que enmarcará nuestro objetivo, la playa Castell.

cala s'Alguer

A lo largo de los 30.000 m2 de extensión de la Pineda d’en Gori, encontraremos miles de ejemplares del pino blanco, es una zona ideal para extender el mantel, abrir la cesta de picnic y almorzar a la sombra de los pinos, además cuenta con un parking cercano, aunque no demasiado grande.

Desde este punto de la pineda, divisamos un conjunto de casas de pescadores emplazadas sobre las rocas que se remontan al siglo XVI, hablamos de Cala S’Alguer. Las edificaciones están caladas de blanco pero sus puertas y ventanas de colores azules, rojos, verdes… junto a las barcas de pescador varadas en la cala, le añaden una pintoresca imagen que de tener una foto obligada son una de las mejores muestras de las barracas de pescadores de la Costa Brava.

En el año 2004 y gracias a su excelente estado de conservación y elevado valor paisajístico, Cala S’Alguer fue declarada por la Generalitat “Bien Cultural de Interés Nacional”.

Por encima de esta cala, encontramos la silueta de la finca Mas Juny, que fué refugio de intelectuales a principios del siglo XX, propiedad entonces del conocido pintor Josep Mª Sert, que atrajo sin duda el interés turístico a la zona.

Podremos seguir el camino hasta Cala Castell bordeando la cala S’Alguer, pero os recomiendo bajéis las escaleras y paséis a visitarla, porque parece que por este rincón de la Costa Brava, no transcurra el tiempo.

A pocos metros, tras dejar atrás la Casa Rosa, llegaremos a un impresionante y extenso arenal virgen, de los últimos que se conservan en la Costa Brava, gracias al empeño de los vecinos que crearon la asociación de Salvem Castell, y que tras un referendum popular en 1994, evitaron la urbanización de este lugar. La Cala Castell, está rodeada de bosques de cañas y campos de cultivo, con una longitud de 375 m. y 40 m. de ancho, con forma de media luna y arena fina y dorada, y en ella desemboca la Riera d’Aubi.

Si fijamos nuestra vista al norte, veremos una pequeña montaña, llamada l’Agulla de Castell, donde están ubicado los restos restaurados de un antiguo Poblado Ibérico del siglo VI a C. Desde este enclave, podremos divisar la pequeña y bonita cala de “la Foradada”, a la que se accede por mar, y especialmente en kayak, con el que se cruza el túnel que hay perforado en la roca a nivel de mar, una atracción más para el alquiler de estas canoas que podremos encontrar en las playas cercanas.

Nosotros finalizamos aquí nuestro recorrido de hoy, pero recomendamos tomaros unos minutos de descanso antes de iniciar el camino de vuelta, en esta luminosa y virginal playa podréis disfrutar del sol, del silencio y de unas fantásticas vistas al mar.

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