El futuro de la inteligencia artificial: ¿amenaza o avance?

Si hasta ahora el capital y el trabajo eran los motores principales del crecimiento económico, actualmente vislumbramos un nuevo factor de producción que gracias al desarrollo tecnológico puede transformar las bases de crecimiento a nivel mundial, la Inteligencia Artificial.

A medida que el progreso avanza, el debate crece. Tanto es así que no paran de proliferar estudios e investigaciones que analizan sus efectos en la sociedad a corto y largo plazo.

Según un informe de la consultora McKinsey Global Institute (MGI) en 54 países, el 50% de los trabajos actuales podrían llegar a ser completamente automatizados hacia el año 2055. Es decir, que dentro de 30 a 40 años, la mitad del trabajo que realizan los seres humanos será ejecutado por máquinas y robots.

En este contexto de polémica sobre el potencial disruptivo de la IA, que plantea un escenario donde las máquinas sustituirán a las personas, hay empresas del propio sector como la nuestra, Atomian (2014), empresa catalana de I+D tecnológica que desarrolla y comercializa productos de software basados en computación cognitiva, que planteamos un enfoque responsable y optimista del presente y del futuro de la IA, teniendo en cuenta que sus beneficios serán mucho mayores que sus desventajas.

A título de ejemplo, en Atomian hemos desarrollado una línea de productos dirigida a la automatización de procesos empresariales, Atomian Performance, un software que aprende y permite automatizar procesos operativos en los que es necesaria una decisión. En el escenario donde la toma de decisión se basa en un histórico de casos, la tecnología puede aprender por sí misma, detectar incidencias, realizar pronósticos y solucionar errores con datos en tiempo real.

Por descontado, esta nueva herramienta permitirá a todo tipo de compañías optimizar al máximo su gestión interna, agilizando de manera drástica algunas de las decisiones operativas que actualmente toman los profesionales. No obstante, esto no implica que se reduzca necesariamente el empleo, ya que si un trabajo es sólo parcialmente automatizado, el empleo podría aumentar.

La automatización eliminará tareas rutinarias y repetitivas, dejando más tiempo para que el trabajador mejore los niveles de servicio, maneje cuestiones más desafiantes e, incluso, pueda rebajar el estrés en ambientes de alta presión.

El proceso de cambio en el mercado laboral que traerá consigo la automatización no es algo nuevo. Con las diferentes revoluciones, desde la industrial hasta la era de la digitalización, siempre se ha dado un proceso de transformación en los diferentes sectores económicos. Como ya ha pasado en numerosas ocasiones a lo largo de la historia, los avances tecnológicos mejoran y rentabilizan los procesos de trabajo dando lugar a nuevos modelos de negocio que crean todo un nuevo abanico de nuevas y diferentes opciones laborales.

Esto significa que en el futuro la naturaleza del trabajo cambiará y algunos de los trabajos que conocemos actualmente dejarán de ser realizados por humanos, dando paso a la ejecución parcial –que no total- de los sistemas tecnológicos. Por este motivo, resulta tan importante que aprendamos a convivir con las máquinas en la nueva era de la automatización.

Asimismo, se crearán otros trabajos que darán nuevas posibilidades a las nuevas generaciones que vendrán. La finalidad última del desarrollo tecnológico y su aplicación es ayudar transformando labores en el trabajo, y contribuir a una mayor seguridad y eficiencia para que los humanos aportemos más valor.

En definitiva, la IA posibilita que las empresas y sus profesionales mejoren su desempeño al reducir los errores, aumentar la velocidad y mejorar la calidad y productividad. Pero para afrontar este proceso, ayudar a conciliar estos cambios y preparar a la sociedad, será clave hacer una apuesta clara y firme por la digitalización, la innovación y la transformación del sistema educativo.

El futuro de la inteligencia artificial: ¿amenaza o avance?

La Inteligencia Artificial (IA) ha ocupado y preocupado al ser humano desde principios de los años 50 del siglo pasado. Nació con el fin de imitar la apariencia humana y emular sus capacidades cognitivas y sus precursores predijeron su desarrollo en los siguientes 20 años.

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