Introducción

El cine, esa industria que ha cautivado a centenares de personas a lo largo de su corta pero intensa historia, se ha establecido como uno de los sectores con más relevancia a nivel mundial dado su impacto social y económico, como podemos observar con las cantidades de dinero que se utilizan para producir o las recaudadas, o con acontecimientos como los Oscars que son de gran impacto mundial.

El séptimo arte, denominado así por las grandes personalidades artísticas, debe su éxito a la gran capacidad que han tenido grandes individuos de crear películas que han sido capaces de impactar en una sociedad que se ha visto identificada con la ideología o valores transmitidos por la película, o bien se han visto maravillados por las creaciones de los directores elevando o abriendo nuevos mundos en la imaginación.

Es por este éxito, que algunos individuos han utilizado el impacto del cine para sacar un beneficio económico utilizando lugares y localidades donde se han grabado o se han inspirado grandes películas para promocionarlos a nivel turístico y llamar la atención de grandes masas de personas que revivirán o experimentaran en primera persona lugares idílicos de películas que les han marcado profundamente.

Esta nueva tendencia que se inició a finales de los años 90, ha adquirido una gran importancia internacional creándose rutas cinematográficas como la de Harry Potter en Inglaterra o la del Señor de los Anillos en Nueva Zelanda que acaparan miles de visitantes anualmente.