La gamificación con objetivos claros

La gamificación, entendida como la utilización de mecánicas y diseños de juego fuera de ese contexto, ganó popularidad a partir de 2012 cuando PwC analizó su potencial de negocio, subrayando sus beneficios para fidelizar a clientes y empleados. Para entonces ya se había convertido en una tendencia significativa y como tal, ya se había ganado defensores y detractores.

Sus usos son múltiples dentro de las empresas turísticas, tanto en el itinerario de reserva como en el diseño de productos, programas de fidelización y recursos humanos, aunque sólo con introducir elementos de juego o simple diversión no es suficiente para lograr el éxito. Sólo los juegos bien diseñados y creados a conciencia son divertidos, y estas reglas se aplican también a la gamificación. Por cada Monopoly hay mil intentos fallidos olvidados en sus cajas, casi todos por el mismo motivo: un diseño pobre.

En la industria turística, para que dé resultado, la clave reside en utilizar la gamificación con un objetivo claro: ya sea fidelizar clientes, motivar al personal o atraer talento.

 

También, utilizar la gamificación en la experiencia del viaje en sí tiene varios beneficios potenciales: desde incrementar la diversión del viajero a crear nuevas fuentes de ingresos. Por ello debe ser abordada como una extensión natural del marketing de contenidos; los juegos son sólo otra manera de ofrecer valor a los clientes mientras les atraes a la marca. Así, los juegos de realidad aumentada pueden crear nuevas atracciones virtuales que conduzcan a los viajeros a lugares que de otra forma nunca hubieran visitado, como ocurrió con los Pokemon Go, lo que tiene un potencial comercial real. Prueba de ello es que ya se ha acuñado el término ‘turismo de realidad aumentada’. Cabe destacar que dicho juego, que desató la locura en verano de 2016, aún cuenta con 65 millones de jugadores activos al mes.

 

Autora: Carla Martín.

Fuente: adaptación de Hosteltur