La paz se sirve en plato de alta cocina

Aunque viven de la agricultura, en Brasilar nunca habían prestado mucha atención a los frijoles que cultivan. Los usan para autoconsumo y ni siquiera forman parte de la gama de alimentos que venden al mercado del pueblo más cercano: San Jacinto, en Montes de María, una de las regiones de Colombia más duramente golpeadas por las guerrillas y los paramilitares

Frijoles cultivados en Brasilar, en la región de Montes de María (Colombia).

Pequeñitas y oscuras, otras blanquecinas y más grandes, algunas moteadas, otras lisas, rojizas, marrones. Las 14 variedades diferentes de esta leguminosa que se puede encontrar fácilmente en esta vereda (una zona rural) son un pequeño tesoro gastronómico que no habían explotado. Jaime Rodríguez las mira entusiasmado y va cogiendo muestras de cada una de ellas. Es un chef que junto a su socio, Sebastián Pinzón, lleva dos años trabajando en lo que han denominado Proyecto Caribe, una búsqueda de materias primas originarias de esta zona de Colombia para experimentar con ellas en una cocina vanguardista que culminará con la apertura de un restaurante en Cartagena de Indias. Estos dos jóvenes cocineros de formación internacional habían encontrado hasta ahora 17 variedades de frijol en sus viajes por los ocho departamentos del país bañados por las aguas atlánticas. Entre las muestras que les enseñan los campesinos de Montes de María ven al menos 10 que no conocían.

Elaborado por Anna Pérez con información de ELPAÍS